Después de toda una vida dedicada a la cultura y al folclore de Álora, muy pocos son los vecinos de este pueblo que no sepan quién es Pepe Rosas, un hombre que durante años se ha dedicado a mostrar por todo el mundo los bailes y canciones de nuestra tierra.
El primero de abril de 1926, el año de la “gripe del soldadito”, vino al mundo este singular hombre, que descubrió el folclore durante su etapa de estudiante en Granada, momento en el que decidió abandonar los estudios y dedicarse por completo a su gran pasión. En uno de los períodos más deprimidos de la historia de España y en un tiempo en el cual muy pocos tenían la posibilidad de viajar y mucho menos sobrepasar las fronteras nacionales, Pepe Rosas tuvo la suerte de conocer multitud de ciudades y países al participar en las giras organizadas por el grupo de Coros y Danzas de su pueblo y, posteriormente, con el de Málaga. Albacete, Madrid, Bilbao, Portugal o Nueva York, son algunos de sitios visitados por Pepe, pero la lista no termina aquí, ni mucho menos sus innumerables anécdotas de cada visita.
En 1960 este aloreño viajó hasta Bruselas para bailar en la boda de los reyes Balduino y Fabiola, y ocho años después volvió estar ante regia presencia, concretamente en Marruecos, ante el rey Hassan II. “Esta actuación fue inolvidable, nos encontramos en un palacio, donde en presencia del rey, de su hijo, el actual monarca, y 300 mujeres, actuamos, y bailamos unas preciosas malagueñas acompañadas por la música de los artistas de la corte”, recuerda. “Después de esta visita al país marroquí, quedé totalmente enganchado a esta tierra” y, actualmente, desde hace cinco años, visita periódicamente aquel país para entregar dinero y ropa a los niños de las congregaciones de los Hermanos Franciscanos y Santa Teresa de Calcuta. “Recorro todo el pueblo pidiendo una ayuda a los vecinos, y después me desplazo personalmente para entregarlo”.
Este hombre comenta de manera divertida pero con completa seriedad: “a estas alturas de mi vida, vivo como un franciscano, sólo necesito lo preciso para sobrevivir y me hace muy feliz el compromiso que mantengo con los más necesitados”.
Pepe asegura no arrepentirse de haber abandonado los estudios, “he aprendido con los viajes más que si hubiera estudiado en la universidad”. Además considera como una importante fuente de cultura los romances, composiciones literarias por los que desde siempre ha sentido especial predilección.
En una ocasión, en 1946, se desplazó hasta Álora García Marcos -director artístico de Manolo Caracol y pianista de Concha Márquez Piquer - para recopilar los romances que por la fecha todavía se contaban en el pueblo. García Marcos dijo: “parece que García Lorca ha bebido del folclore de Álora” recuerda orgulloso Pepe.