Cartel Virgen de la Cabeza
La presentación ha tenido lugar en un sencillo acto celebrado en la Ermita de Santa Brígida
806 lecturas | Aeca.net | Sociedad | 13/04/2008
A dos semanas vista de la santa misa y procesión por las calles de la Estación de la Patrona de Álora, la Virgen de la Cabeza, ha tenido lugar la presentación del cartel anunciador de la misma, a cargo de D. Antonio Luís Vila Rodríguez, quien previamente ha sido presentado por el del año pasado, D. Francisco Lucas Carrasco Bootello.
Como novedad este año, cabe destacar que al final de las palabras del Hermano Mayor, D. José Moreno, ha tenido lugar un besamanos a la Virgen.
El cartel es obra de nuestro buen amigo y compañero D. Pedro Pablo Vergara Mora.
A continuación, les dejamos con la reproducción íntegra de dicha presentación:
“Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso hizo obras grandes en mí”, dijo María Stma. a su prima Santa Isabel en la marianísima prosa del Magníficat que tantos predicadores aluden para dignificarte por siempre.
Reverendo Señor Vicario Parroquial de la Feligresía de la Encarnación, capellán de esta Ermita de Santa Brígida y Arcipreste de Álora-Coín.
Ilustrísimo Señor Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Álora.
Señor Hermano Mayor y miembros de la Junta de Oficiales de la Hdad. de Ntra. Sra. de la Cabeza, Patrona de la Ciudad de Álora.
Señores Hermanos Mayores de distintas Hermandades y Cofradías de Gloria y Penitencia.
Familiares, amigos, hermanos y aquellos que desde el cielo nos preceden en la fe de Cristo:
Debo empezar sin más demora con unas primeras palabras no sólo de agradecimiento por este mío nombramiento con el que ruego a Dios no les defraude, al Sr. Hermano Mayor de Nuestra Hdad. Don José Moreno quien bajo sus designios rige con fortuna el devenir y los destinos de esta Corporación de Gloria.
En correlación de estas palabras, también así lo manifiesto con mi querido amigo Francisco Lucas Carrasco, a quien Dios nos ha dado la segunda y extraordinaria coincidencia en un acto religioso a la sazón para brindar y exaltar las glorias de Ntra. Sra. de la Cabeza, de la que es más que sabido que ejerce el Patronazgo de esta Ciudad de Álora, repitiéndose así la terna del 1 de marzo para con la Archicofradía de Jesús Nazareno de las Torres, aunque en esta vez con tu, mas que estimada presencia física. Espero estar a la altura de tus palabras o de al menos tener un buen intento.
Por capricho de la luna del mes de Nisán, lejana quedó la Cuaresma que nos llamó a la conversión gozosa y que tras celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, las puertas de nuestros templos se abrieron a la luz de Dios que venció a la tiniebla, cantando la cruz la Victoria del más glorioso combate, y el morado de la Penitencia se torna por el blanco de la pureza redentora de los pecados y de la Victoria de nuestra fe.
Por ello, en estos días nos encontramos celebrando las Pascua, la cual quedará culminada en la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, entre los cuales se encuentran los Solemnes Cultos y Procesión Triunfal de Alabanza que venimos a anunciar en este cartel que esta tarde presentamos de Ntra. Sra. de la Cabeza, en torno a, como siempre es preceptiva, su Festividad en el último domingo de abril, a 15 días desde hoy con carácter inminente.
Desde el Presbiterio de esta Centenaria Ermita, erigida en honor de Santa Brígida, cuyo recogimiento nos incita a las más sentidas oraciones, bajo este fresco que nos muestra una parte de nuestra Memoria Histórica, cuando esta Corporación era una de las primeras de la capital de nuestra Peroxia ya en el S. XVII y además mediante Hermandad nos retraemos para reivindicar los también primeros precedentes de peregrinación de nuestra España mariana hacia el Santuario jienense de Andújar, matriz de nuestra devoción, de lo que con orgullo y satisfacción puede contar Álora en pro de nuestra Historia, de la que es Madre y Maestra de nuestras Hermandades, pues ninguna de esta ciudad tiene en activo precedentes más lejanos en su historia procesional y cultual.
Será desde aquí arriba, en su día, donde el presbítero nos predicará el Evangelio de la Salvación de nuestras almas, donde implícitamente recordaremos como desde el interior de estos muros vieron pasar la vida católica de sus feligreses, desde la lejanía de los tiempos y siempre a los pies de nuestra excelsa Madre y Patrona y con la pleitesía correspondiente al Santísimo Sacramento del Altar, del que permítanme la licencia de destacar la presencia en este lugar del inolvidable y Dios quiera que mejor venerado sacerdote, don Juan Estrada Castro, a quien mi amantísimo padre Juan ayudó a misa alguna vez en esta recoleta ermita ejerciendo el acolitado, y que también es recordado en su Parroquia malagueña de la Divina Pastora de las Almas y Santa Teresa de Jesús donde recibirá próximamente nueva sepultura, aunque ya estaba presente en sus inmediaciones.
Debo admitir y solicitar tu disculpa, Santa Madre, de no asistir a tus celebraciones con la asiduidad que tu realeza se merece, si bien déjame que aunque mis raíces paternas se forjan en estas urbes, tu presencia me hace revocar a mi niñez cuando en 1992 recuperaste tu culto externo y mi identidad familiar se reafirma. Pues envidia me das porque Tú conociste a mis abuelos que no llegué a conocer, constándome la labor de mi abuela Juana Sáenz de Tejada para con este templo. Dichos recuerdos también se extrapolan en el Palo malagueño con mis raíces maternas; son presentes en tu advocación del Rosario, porque la vivencia Cristiana y la veneración de tus imágenes es el ayer, hoy y siempre del tronco común al que todos pertenecemos: nuestra sacrosanta religión católica y que tan especial es en el sur de España, Tierra de María y fiel defensora de sus cultos, dogmas y verdades.
La Historia se escribe en el día a día para sacar una buena oportunidad. En un día se renombró con fuertes cimientos la Devoción en una más que aprovechada oportunidad. Muchas veces se había perdido en la memoria, pero dicha pérdida siempre fue un hecho con caducidad porque Ntra. Sra. de la Cabeza nunca nos perdió a nosotros, sus hijos, ya que desde su antiquísimo altar no perdió la vista de la vía férrea, que en su frente se alza y que es nuestro pasado, presente y futuro, y en el que realmente nunca ha dejado de estar en la vanguardia para nuestra protección.
Es encomiable y más que ejemplar la labor con la que el Cabildo de Oficiales de nuestra hermandad prepara estos factos. Es de admiración para toda Álora como sacan un poderosísimo rendimiento en tan pocos años a tu sagrada veneración, del que se cumplen 16 años de recuperación. Decía el referente romanticista Víctor Hugo: “el futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente la oportunidad”. Por tal valentía, gracias a la juventud de este pueblo, una vez más hizo renacer sus tradiciones en la oportunidad que nos brindaron brillantemente.
Con todo un alarde de sensatez y cristiana veneración despertaron tu dormida devoción, prueba de ello es como en las palabras de José Moreno, nuestro Hermano Mayor y su Junta Directiva, no desiste en el afán de llevar a todos tus devotos a las cotas mas altas que tu mariana feligresía desde la partida de la humildad, la sensatez y la austeridad quiere alcanzar.
Sin embargo, con su constancia algún día temprano, intuyo con estas sensaciones, llegará el momento de verte procesionar sobre la inmaculada textura de la plata. Empresa, de momento anheladamente más que pretendida pero complicada en su financiación. Desde aquí don Manuel Gámez nos dice: “se hace lo que se debe aunque se deba lo que se haga pues ya Dios proveerá”. En la confianza de Dios se conseguirá. Si bien, no hay baldaquino más valioso, ni más grande ni más elocuente con el que todos los años se te alaba por las calles de la Estación: las flores que el fervor de Álora te regala y que realza aún mas si cabe tu Divino Rostro que el insigne imaginero y orfebre que nació en esta Cuidad, don José Navas-Parejo Parejo plasmó con sus gubias desde su granadino taller de la Gran Vía en la capital de nuestra Provincia Eclesiástica.
Así, en tus ojos se descubre el reflejo del Niño Jesús que nos muestras. Tu rostro alegre recuerda a aquella Navidad ya lejana, pobre y abandonada, pero llena de alegría, de paz y esperanza, que de escalofríos nos hace temblar tu recorrido exaltado con las notas que antes fueron de llanto y hoy son de júbilo que proclama tu Realeza Celestial aunque tu ejemplo de humildad curse por otros derroteros.
Sin embargo, tus hijos proclamaremos por siempre tu pureza inmaculada hasta la última gota de nuestra sangre y hasta más allá del anochecer de los tiempos como persiste en los colores de nuestra medalla y de este cartel: el blanco y el purísima; porque rezamos proclamando tu alma la grandeza del Señor, y por ello te felicitarán todas las generaciones, como versan las sagradas escrituras para proclamarte nuestra Madre y Reina.
Cual antaño repique de campanas, sea este cartel, que magistralmente ha realizado el directivo Pedro Pablo Vergara Mora, quien inmortaliza tu preciosísima y Sagrada Imagen en la procesión que nos precedió en 2007, como el tañir del bronce que nos avisa de la inminente alabanza de tu pueblo en las calle de la Estación y de tus bendiciones y que adelante tu salida para que todos los que lo vieren deban tener en cuenta que el día 27 de abril próximo no es un domingo cualquiera, porque es el día que tenemos que celebrar tu festividad en la Eucaristía con el pesar de nuestros pecados con la esperanza de la misericordia de tu Divino Hijo por quien nos intercedes, por quienes no deje de persistir en tu devoción y en especial por las autoridades locales, especialmente a la tradicional escolta del Benemérito Instituto Armado de la Guardia Civil, orgullo de los españoles que los protege llenándola del espíritu de servicio a los demás y que también te venera como su Excelsa Patrona.
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Muchas Gracias”
En la ciudad de Álora,
a doce días del mes de abril,
del año de NSJ de dos mil ocho.
Festividad de San Julio I, Papa.